martes, 29 de enero de 2013

EN TIERRA EXTRAÑA

       Adaptarse a un poblado escondido en la selva africana donde el medio de comunicación más cercano (teléfono o correo tradicional) está a 60 km y donde no encuentras gente del lugar que hable ningún idioma conocido, añade la inexistencia de infraestructuras básicas como asfalto, aceras, alumbrado público, etc, no es nada fácil.
      De hecho, el primer día pensé en la sensación que tendría un astronauta si llegase a un planeta y se encuentra con otros humanoides, sería algo parecido a lo que sentía en esos instantes. Así que a la emoción de estar donde quería, había que sumar esta  situación no planeada.
     La consecuencia más inmediata de todo esto fue que no me atreví a salir solo de la misión en los 15 primeros días. ¿Por qué?
     ¿Miedo a los insectos? ¿Miedo a los animales? ¿Miedo a mi seguridad?..
      No, miedo a esto:


       No se trata de miedo a la gente, sino de que cada vez que salía, unas 30 o 40 personas me rodeaban sonrientes, hablando un lenguaje raro y llamándome "abba" (padre), que es como llaman al hombre blanco que creen que les va a ayudar. No sabía como desenvolverme hasta que empecé a distinguir las caras y a entenderme con ellos por signos y algún saludo fácil en lengua sidama.
       A partir de entonces, comencé a ser uno más.










10 comentarios:

  1. Tuvo que ser una experiencia única e irrepetible.

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    1. Pues sí, aquí me ves colgando cosas en el blog. He dado charlas sobre mi experiencia en muchos sitios.

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  2. No me extraña que tuvieras miedo, es una situación extraña en un mundo extraño para nosotros. Y una gran responsabilidad...

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    1. Ahí le has dado, porque de momento sólo cuento anécdotas; pero en una misión eres responsable de muchas cosas y los medios son pocos.

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  3. Si voy yo allí, cosa que no veo factible..., terminan hablando español todos porque no puedo pasar un día entero sin hablar, ja, ja, ja.

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  4. Experiencia que te habrá cambiado la vida sin duda. Todos deberíamos estar una temporada en lugares así para retomar con un poco de objetividad nuestra realidad.

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    1. Correcto, yo recomiendo a todas las personas que puedan tirarse un mes en un lugar remoto del Tercer Mundo conviviendo con los lugareños.

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